Vivimos en un mundo interconectado, donde los/as niños/as de cada país tienen cada vez más relación con cualquier otro país: en los contenidos culturales a los que acceden a través de sus dispositivos digitales, en las migraciones que viven o con las que conviven, en el mundo global para el cual se están formando en la escuela.
¿Qué tan parecidos o diferentes son los sistemas de educación infantil en las diferentes regiones del mundo? ¿Qué podemos aprender de lo que se hace fuera de España para innovar nuestros programas y centros de educación infantil? Voy a elegir algunos casos que son especialmente interesantes precisamente porque revelan formas muy diferentes entre sí de entender la educación de los niños:
Finlandia
Desde hace un par de décadas la educación en los países nórdicos, y especialmente en Finlandia, ha sido una constante referencia a nivel internacional. Por una parte, en exámenes internacionales como el de PISA, su sistema escolar ha demostrado promover de forma sostenida un rendimiento académico sobresaliente en habilidades relacionadas con el pensamiento crítico, el razonamiento científico o la competencia lectora. Pero, sobre todo, destaca el prestigio y cualificación de su profesorado (altamente capacitado y socialmente prestigiado), y el humanismo social de su programa educativo, que ofrece a los niños un entorno en el que explorar sus vocaciones y prepararse para la vida.
Las claves de su propuesta educativa son:
- Currículum flexible: desde niños la escuela les anima a explorar no solo diferentes contenidos o asignaturas sino también diferentes oficios, como cocina, costura, mecánica o robótica. La idea es que tomen sus propias decisiones y desarrollen su autonomía para resolver necesidades cotidianas. Es importante tomar en cuenta que en Finlandia el promedio de edad en el que un joven se independiza de su hogar familiar es la más precoz de la Unión Europea (21 años, en promedio; a diferencia de los 30 años, en España).
- Creatividad y experimentación: el espacio escolar reduce las horas de clase (y las clases duran 45 minutos, con descansos de entre 15 y 30 minutos entre cada clase) y también el volumen de tareas. Casi no hay deberes para hacer en casa y se aprovecha el tiempo del colegio para hacer las actividades de aprendizaje (flipped classroom). Se apuesta, por tanto, por metodologías activas del aprendizaje, en sintonía con los principios pedagógicos de la tradición escolar Montessori o Waldorf, animando al estudiante a aprender haciendo (learning by doing), a explorar sus intereses, expresar sus ideas y crear sus contenidos o producciones artísticas.
- Evaluación cualitativa: los profesores no orientan su labor a preparar a los estudiantes para hacer exámenes. De hecho, están muy cuestionada la supremacía de los test como instrumento de evaluación. En cambio, se apuesta por una evaluación más cualitativa, con comentarios o reportes personalizados sobre los procesos de aprendizaje, problemas e intereses de cada niño/a.
Corea del Sur
Paradójicamente, el otro país que desde principios de siglo XXI obtiene los más altos puntajes en las mediciones de rendimiento académico es Corea del Sur. (ver el blog de María) Y es paradójico porque su sistema educativo es antagónico, en muchos sentidos, al de Finlandia. Por ejemplo:
- Horarios escolares extensos. No solo la jornada escolar dura mañana y tarde (desde las 8am hasta las 3pm o 4pm), sino que se ha extendido al máximo la costumbre de realizar actividades extraescolares, en academias especializadas en reforzar competencias matemáticas, lengua extranjera o ciencias, las "hagwons".
- Memorización y reproducción. El sistema escolar apoya la virtud de repetir, memorizar, para que los niños aprendan con la práctica las habilidades y contenidos claves del currículum.
- Exámenes estandarizados. Desde pequeños, el aprendizaje está orientado a la evaluación de las competencias, a través de exámenes que permiten medir el grado de adquisición de esas habilidades e identificar las mejores escuelas, docentes y recursos y mecanismos de aprendizaje para esa mejora continua. No resulta extraño, por tanto, que uno de los resultados más notables del sistema escolar coreano haya sido la escalada sostenida en los exámenes estandarizados internacionales.
México
Actualmente, México (ver blog de Paula L.) está implementando un nuevo un programa escolar, la Nueva Escuela Mexicana, donde las principales novedades son:
- La importancia de las metodologías activas y, concretamente, el Aprendizaje Basado en Proyectos, impulsando el aprendizaje colaborativo desde edades tempranas.
- Los programas relacionados con la educación emocional, la educación inclusiva y la interculturalidad, en lo que se ha venido a llamar un currículum "humanista".
No obstante, se trata de un país con realidades escolares muy diferenciadas, con muchos contrastes. Por una parte, hay escuelas privadas que ofrecen metodologías innovadoras y espacios escolares llenos de tecnología. Un ejemplo de ello son las escuelas UNOi, donde la Fundación Santillana, antigua editorial española de libros de texto, ha creado un modelo de innovación educativa que ofrece a las escuelas, formando a los docentes y apoyando la creación de MakerSpaces (aulas para desarrollar un aprendizaje experimental, social y activo). Por otra, hay comunidades rurales con culturas indígenas que tienen su propia lengua y costumbres educativas. La nueva ley educativa promueve, al menos en su discurso oficial, la recuperación de los saberes ancestrales de estas comunidades, empezando por su lengua nativa (el nahuatl, el zapoteco, etc.).
En muchas partes de México, además, la escuela funciona como un espacio de protección en territorios acechados por la guerra contra el narcotráfico. Los programas de Cultura para la Paz, Derechos Humanos o Cultura de la legalidad son estratégicos para afrontar los desafíos sociales que vive desde hace décadas el país.




Me gusta mucho el contenido de esta entrada, pues nos ayuda a conocer un poco mas acerca de los diferentes sistemas educativos. Nos permite también tener una visión mas amplia sobre el mundo en vez de centrarnos únicamente en nuestro país. Tras leerlo, me han surgido varias preguntas. ¿Realmente los exámenes miden lo que una persona sabe o solo si puede memorizar bien? ¿Qué tipo de educación nos prepara mejor para el futuro, una con más teoría o una con más práctica?
ResponderEliminarTu pregunta, Clara, es uno de los dolores de cabeza del sistema educativo: ¿cómo podemos medir o evaluar el aprendizaje? ¿A través de qué instrumentos (examen, presentación oral, portafolio, tarea escrita, etc.)? ¿en qué debemos fijarnos (en la actuación, en los contenidos reportados, en las actitudes expresadas, etc.). Le hice la misma pregunta a un colega en el Tec de Monterrey, un investigador que se dedicada a la psicometría (la ciencia de la medición del aprendizaje). Y su respuesta me impactó. Me dijo: "un examen mide, exactamente, la capacidad de alguien para resolver ese examen". Según ese axioma, provocador, irónico, un examen de inglés, no mide tu capacidad en inglés, sino tu capacidad para responder a ese tipo de examen de inglés. Lo mismo pasa con el examen de conducir: puedes aprobarlo sin ser realmente un conductor confiable, y puedes suspenderlo a pesar de llevar años conduciendo con pericia.
EliminarLa LOMLOE promueve un cambio en la política de evaluación, para enfocarla más en la retroalimentación (evaluación continua) que en la medición de la calidad; y para enfocarla más en la competencia (capacidad aplicada a una situación real) que en los contenidos intelectuales. Ofrece para ello un conjunto de procedimientos que, en la práctica docente, han resultado algo confusos y poco operativos, hasta el momento: esas rúbricas de evaluación en las que una competencia se divide en indicadores y niveles de logro, con descriptores que explican cómo anotar la calificación. Evaluar de esa manera implicaría una formación del profesorado que aún no se ha desarrollado plenamente. E implica, seguramente, también, mucho más tiempo de dedicación de un profesorado que ya está sobrecargado. El desafío, por tanto, sigue vigente, a mi juicio.
El programa educativo de Corea del Sur (la memorización de las informaciones) ¿es efectivamente funcional? En los tests que hacen los estudiantes de Corea obtienen los resultados más notables internacionalmente, pero ese conocimiento se queda? ¿O después del test borran toda la información de sus cabezas?
ResponderEliminarEs una buena pregunta. Tocas uno de los grandes dilemas de los sistemas educativos contemporáneos: la tensión entre el éxito en las pruebas estandarizadas y el aprendizaje significativo.
EliminarY sí, Corea del Sur figura entre los primeros puestos del informe PISA de la OCDE, especialmente en Matemáticas y Ciencias. Sin embargo, hasta donde tengo entendido (habría que investigar más a fondo) esos resultados no siempre reflejan aprendizajes duraderos ni creativos y, probablemente, muchos estudiantes coreanos olvidan lo aprendido tras los exámenes y experimentan altos niveles de estrés y agotamiento emocional.
Por eso, desde hace más de una década, el propio Ministerio de Educación coreano impulsa reformas como el programa “Free Semester”, que libera un semestre en secundaria de los exámenes tradicionales para fomentar el trabajo por proyectos, la investigación personal y la orientación vocacional. El objetivo del programa es avanzar en ese equilibrio entre el conocimiento memorístico y otros aprendizajes más estratégicos para la sociedad contemporánea y para la vida (pensamiento crítico, creatividad y aprendizaje colaborativo).
Y tu pregunta, además, nos invita a reflexionar sobre una tensión que atraviesa todos los sistemas escolares, también el nuestro (¿y el de Italia, supongo): ¿cómo combinar la exigencia cognitiva con el placer de aprender? ¿Cómo pasar de una cultura de la evaluación a una cultura del aprendizaje?
Me parece muy bien que en México se dé tanta importancia a la educación emocional y a las metodologías activas. Como viviste allí, ¿llegaste a ver cómo se aplicaban estas metodologías en las aulas? ¿Realmente se notaba ese enfoque más humanista?
ResponderEliminarQué buena pregunta. Umm... es difícil hacer una generalización. México es un país inmenso, con realidades educativas muy diversas (la educación rural, la telesecundaria, la escuela pública, las escuelas privadas, la educación indígena, etc.). Pero mi impresión es que, como seguramente está sucediendo en España, una cosa es el discurso del currículum oficial, otra son los recursos y apoyos que el Estado pone en manos de las escuelas (y los docentes) para realizar esa transformación, y otra, además, es que esos docentes quieran y sepan (y puedan) transformar sus prácticas de enseñanza.
ResponderEliminarHay varios análisis de Fullan y Hargreaves (léelos, te van a encantar) que documentan por qué las reformas educativas tienden, casi inexorablemente, sean del signo que sean, a fracasar. Y una de las conclusiones a las que llegaron estos investigadores es que quien las tiene que poner en marcha, el profesorado, las percibe como algo que viene de "arriba" y de "fuera" de su profesión. Como una imposición. Y no se sienten ni motivados, ni convencidos, ni apoyados, ni capaces de implementar esos cambios.
Así que, si tuviera que responder a tu pregunta en una palabra respondería a dos refranes: "del dicho al hecho hay mucho trecho", para expresar que en realidad esas pedagogías activas NO se están notando (mucho) en las aulas; y también, paradójicamente, "Un gran no hace granero pero ayuda al compañero", para ilustrar que Sí está habiendo cambios, pequeños, paradójicos, inconsistentes, confusos e, incluso, contraproducentes... pero esos cambios suman en una dirección que me parece positiva: la necesidad de repensar la educación para ponerla al día y para ponerla al servicio de quienes aprenden, no de quienes enseñan.
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EliminarMe ha parecido muy interesante que la escuela en México a veces funcione de protección contra el narcotráfico. ¿Podrías contarnos más sobre eso?
ResponderEliminarTras leer la información de esta entrada, me he quedado sorprendida con la educación en Corea del Sur ya que considero que no es nada saludable para sus estudiantes, ¿por qué quieren que los estudiantes pasen tantas horas en la escuela y en academias memorizando constantemente, si esto tiene un claro efecto negativo en su salud mental?
ResponderEliminarNo consigo entender como los resultados académicos de Corea del Sur son tan buenos, creo que las horas y el método de aprendizaje de los niños no es para nada el adecuado. En primer lugar, no creo que las horas que se pasan al día memorizando sea bueno para la salud, ya que deben también socializar y disfrutar de cosas que les gusten como el deporte o cualquier otro hobby que tengan. Y en segundo lugar, no creo que el método de aprendizaje sea correcto ya que por mucho que se memorice si el contenido no se entiende del todo no servirá de mucho y el alumno terminará olvidándolo.
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