El currículum de la educación infantil y primaria en España: la LOMLOE

Hasta ahora hemos pensado la educación infantil y primaria desde su evolución histórica (lección 1), hemos adquirido unas herramientas conceptuales para entender las complejas relaciones entre el currículum y la didáctica (lección 2), y nos hemos equipado con una perspectiva internacional para identificar las múltiples formas en que podemos pensar la educación de los niños/as. Es el momento de bajar el balón al suelo y conocer cómo funciona en España el sistema escolar en la etapa de infantil y primaria.   

Y el primer paso natural es empezar a familiarizarnos con la ley que regula su funcionamiento. Actualmente, la LOMLOE o Ley Orgánica (3/2020, del 29 de diciembre, 2020) por la que se Modifica la Ley Orgánica de Educación. 

Aquí la Ley enterita, de cabo a rabo, accesible en diferentes formatos digitales (PDF, EPUB, etc.), y un consejo: en (casi) toda ley educativa lo más sustancial está en el Preámbulo. Quien quiera profundizar en ella tiene ahí la madre del cordero.  

No es fácil explicar todas las directrices, todas las implicaciones, todas las discusiones que surgen en torno a cualquier ley educativa y, concretamente, en torno a esta. El atajo que tomo es seleccionar lo que considero que son aspectos claves que nos van a permitir, como educadores, entender qué tipo de currículum y de prácticas didácticas pretende impulsar esta ley, al menos de acuerdo a su texto (otro asunto son los recursos o apoyo que reciban los centros y los agentes educativos para llevarla a cabo). 

¿Qué habría que enseñar/aprender, según la ley? Es decir, ¿qué currículum propone?

La palabra clave (tal vez, demasiado trillada) es "competencia". La idea es que los "contenidos" de cada asignatura funcionen como "saberes" (información, conocimientos, criterios) que los estudiantes son capaces de poner en práctica, de aplicar en la vida real. Como diría Jacques Delors (uno de los arquitectos de la filosofía educativa contemporánea en la Unión Europea), "el saber para saber hacer"; y la "competencia", en suma, es una capacidad de actuación que expresa y requiere ese conjunto de conocimientos y habilidades.

Ya se venía, además, trabajando desde hace un par de décadas con ese concepto de "competencia". La principal novedad de la LOMLOE consiste en definir de cierta forma los fines o objetivos de aprendizaje de cada etapa educativa (y de cada ciclo y año de esa etapa). Es, lo que en la jerga de la LOMLOE, llamamos "perfil de salida". 

Esas capacidades están identificadas, descritas, no tanto desde la perspectiva de cada una de las asignaturas (perspectiva disciplinar) sino desde la subordinación de esas asignaturas al desarrollo de la competencia en sí (perspectiva transversal o interdisciplinar). En concreto, la LOMLOE establece 8 Competencias clave, que deben desarrollarse en todas las etapas educativas:

  • Comp. comunicativa lingüística: El lenguaje, en la LOMLOE, deja de ser solo una materia: es la herramienta fundamental para pensar, convivir y crear. Desde Infantil, cuando un niño cuenta lo que ha soñado o repite un trabalenguas, ya está ejercitando su capacidad comunicativa. En Primaria, esa competencia se amplía con la lectura comprensiva, la argumentación oral o la escritura creativa. A diferencia de la LOMCE, que concebía el lenguaje desde una mirada más formal y normativa (gramática, ortografía, corrección), la LOMLOE lo entiende como un instrumento de pensamiento, emoción y convivencia. No se trata solo de hablar bien, sino de dialogar, escuchar y construir sentido con otros. 

  • Comp. plurilingüe: En un aula actual conviven niños que hablan castellano, inglés, euskera, árabe o rumano… y la LOMLOE reconoce esa diversidad como una riqueza, no como un obstáculo. Desde Infantil se promueve la curiosidad por otras lenguas a través de canciones o juegos; y en Primaria se avanza hacia un uso básico y funcional de una lengua extranjera, pero también hacia el reconocimiento del valor de todas las lenguas del entorno. La diferencia con la LOMCE es profunda: antes, la enseñanza de lenguas se reducía casi al aprendizaje instrumental de una segunda lengua, generalmente el inglés. Hoy, la competencia plurilingüe se integra en una educación intercultural, donde aprender idiomas significa también aprender a comprender a los demás. 
  • Comp. STEM (Matemática, Tecnológica, de Ingeniería y Ciencia). La LOMLOE reúne bajo una misma mirada lo que antes aparecía fragmentado: la capacidad para razonar matemáticamente, comprender el mundo natural, pensar de manera tecnológica y actuar con creatividad. En Infantil, cuando los niños agrupan juguetes por color o miden la sombra de su cuerpo, ya están desarrollando pensamiento lógico. En Primaria, esta competencia se amplía con el razonamiento numérico, la experimentación científica y el uso responsable de la tecnología. Frente al enfoque de la LOMCE —centrado en el cálculo, la memorización de fórmulas o el rendimiento—, la LOMLOE propone una educación basada en la indagación, la resolución de problemas y el pensamiento crítico. No busca que los niños repitan procedimientos, sino que comprendan el sentido de lo que hacen y aprendan a pensar como científicos y creados como ingenieros.
  • Comp. emprendedora: La palabra “emprendimiento” se ha resignificado: se asocia a creatividad, cooperación y propósito. En Infantil se cultiva cuando un niño imagina una historia o busca una nueva manera de usar un juguete. En Primaria, se desarrolla cuando los alumnos crean un proyecto colectivo, diseñan una exposición o resuelven un problema del entorno. La escuela se convierte así en un espacio donde los niños aprenden no solo a obedecer consignas, sino a proponer, decidir y transformar, entendiendo el emprendimiento como la capacidad de convertir una idea en una mejora para la comunidad.
  • Comp. digital: Si la LOMCE hablaba de “uso de las TIC”, la LOMLOE habla de ciudadanía digital. La diferencia no es menor. El nuevo enfoque no se limita a enseñar herramientas, sino a educar en el uso ético, crítico y creativo de la tecnología. En Infantil, el acercamiento digital se hace de manera acompañada, explorando pantallas como ventanas de curiosidad más que como juguetes. En Primaria, se amplía hacia la búsqueda de información, la creación de contenidos y la reflexión sobre el impacto de lo que se comparte. La competencia digital implica saber usar la tecnología, sí, pero también saber cuándo y para qué hacerlo, y cómo hacerlo sin perder la empatía ni la capacidad de concentración. En otras palabras, formar usuarios responsables y creadores digitales conscientes.
  • Comp. de conciencia y expresión culturales: La competencia cultural implica reconocer y expresar emociones, ideas y valores a través de la música, la danza, la pintura o el teatro. En Infantil, esta competencia se vive intensamente en el juego simbólico, el dibujo libre o la dramatización. En Primaria, se amplía con la apreciación del patrimonio, la participación en proyectos artísticos y la reflexión estética. Frente al enfoque de la LOMCE, más instrumental y académico, la LOMLOE entiende la educación artística como una forma de pensamiento y de expresión del yo. 
  • Comp. ciudadana: La escuela no solo enseña contenidos, sino también convivencia democrática. Desde Infantil, los niños aprenden a convivir respetando normas y resolviendo conflictos; en Primaria, empiezan a comprender el significado de la justicia, la igualdad y la participación. La educación en valores —derechos humanos, igualdad de género, sostenibilidad, diversidad cultural— se convierte en un pilar estructural del currículo, no en un añadido. Así, la competencia ciudadana no forma solo “buenos alumnos”, sino buenos vecinos, compañeros y ciudadanos activos.
  • Comp. personalsocial y de aprender a aprender: Aprender a aprender ya no significa solo tener técnicas de estudio, se convierte ahora en una competencia integral, que abarca la autoconciencia, la gestión emocional, la empatía, la cooperación y la capacidad de perseverar. En Infantil, esto se trabaja a través del juego simbólico, del aprender a esperar el turno o consolar a un compañero. En Primaria, se traduce en la organización del trabajo, la autorregulación, la reflexión sobre los propios errores y el trabajo en equipo. La gran novedad es que esta competencia deja de ser puramente cognitiva para volverse afectiva y social. Se trata de aprender con la cabeza, sí, pero también con el corazón y con los demás.

¿Cómo habría que enseñar? Metodologías activas de aprendizaje 

La LOMLOE propone una renovación pedagógica para alejarse de un enfoque meramente didáctico, basado en la enseñanza de contenidos, expositivo y, en cambio, pensar la labor docente como una  creación de experiencias significativas para el alumnado. En lugar de estructurar la enseñanza en bloques cerrados de contenidos, la ley propone el diseño de situaciones de aprendizaje, es decir, contextos reales o simulados en los que los estudiantes deben aplicar sus conocimientos y habilidades para resolver problemas, tomar decisiones o crear productos concretos (y, con ello, desarrollar esas habilidades y saberes). El espíritu pedagógico de este enfoque apunta a lograr que el estudiante sea el protagonista de su propio desarrollo, de su capacidad para aprender por su cuenta y con otros.

Para garantizar que todos los estudiantes puedan acceder y beneficiarse de estas experiencias, la LOMLOE incorpora el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), un enfoque que reconoce la diversidad del alumnado y propone estrategias flexibles para atender diferentes formas de percibir la información, expresar el conocimiento y comprometerse/motivarse con el aprendizaje. En la práctica, esto implica ofrecer múltiples medios de representación (por ejemplo, combinar texto, imágenes y vídeos en una explicación), distintas opciones de expresión (como permitir que un estudiante demuestre su aprendizaje mediante un podcast en lugar de un examen escrito) y varias formas de motivación (dando margen para la autonomía y la elección en las actividades).

Siguiendo esta línea, la LOMLOE apuesta claramente por metodologías activas y colaborativas que fomenten la autonomía, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo. Una de las metodologías estrella en este enfoque es el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), que propone estructurar la enseñanza en torno a desafíos o preguntas complejas que los estudiantes deben resolver mediante un proceso de investigación, en el que su creatividad y su capacidad de colaboración son cruciales. En lugar de aprender de forma aislada cada asignatura, el ABP favorece la integración de conocimientos de distintas áreas para resolver problemas reales, como diseñar una campaña medioambiental para el barrio o programar un videojuego educativo.

Junto al ABP, hay otras técnicas didácticas que cobran especial relevancia en este marco, como la gamificación y el Aula invertida:
  • La gamificación, por ejemplo, utiliza elementos propios de los juegos (desafíos, recompensas, niveles, narrativas) para generar motivación y compromiso con el aprendizaje. Lejos de ser una simple estrategia lúdica, la gamificación bien aplicada transforma la experiencia educativa, fomentando el esfuerzo, la autonomía y la resiliencia ante los errores. 
  • Por otro lado, el Flipped Learning o aula invertida cambia la dinámica tradicional del aula al trasladar la exposición teórica fuera del horario escolar (a través de vídeos, lecturas o podcasts) y reservar el tiempo en clase para actividades prácticas, resolución de dudas y trabajo colaborativo.
Estas formas de enseñar y de aprender no solo buscan aumentar la motivación del alumnado, su alegría por aprender, sino que también reflejan un cambio profundo en la concepción del papel del docente. En este modelo, el profesorado deja de ser el mero transmisor de conocimientos para convertirse en un diseñador de experiencias de aprendizaje, un guía que orienta y acompaña a los estudiantes en la construcción de su conocimiento. Su labor ya no consiste solo en explicar conceptos, sino en crear entornos ricos y desafiantes en los que cada estudiante pueda desarrollar su potencial.


Comentarios

  1. La LOMLOE dice que hay que usar métodos más activos, como trabajar por proyectos o con el aula invertida, donde los estudiantes somos más protagonistas. Pero, ¿de verdad las escuelas están preparadas para hacerlo así? ¿O todavía falta formación para los profesores?

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  2. Es decir, ¿las asignaturas están debajo de las competencias en la pirámide?

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  3. Comento a ambas preguntas, la de Mery y la de Alessia. A la cuestión de si las escuelas están preparadas, la respuesta es clara: no. Una respuesta más sutil es qué fue antes, si el huevo o la gallina. Es decir, si hay que esperar a que un sistema educativo esté listo para poner en marcha un currículum y una didáctica, o bien, las directrices curriculares y didácticas pueden ser el ·calambre que necesita un sistema educativo para evolucionar.

    Se repite mucho el mantra de que la solución es la "formación del profesorado", asumiendo como premisa que si intensificamos las acciones formativas los profesores van a salir estupendamente capacitados y convencidos, "rebautizados" como pedagogos "lomloeanos" (valga la expresión). Esa premisa asume demasiadas cosas. Sin duda, una buena capacitación es una de las claves... pero no es la única. ¿Qué incentivos recibe el profesorado para ponerse al día? ¿qué tan convencido y motivado está para hacerlo? Si lo hiciera, ¿los padres de los niños aplaudirían su actuación pedagógica? ¿Y los niños? ¿Y cuándo se supone que tienen que capacitarse? ¿Sumando horas a las que ya realizan? Y, en caso de que todo lo anterior funcionara, ¿cómo debería ser esa capacitación? ¿Un conjunto de nuevas recetas pedagógicas? ¿debería orientarse a formar lo que Antonio Bolívar, de la Universidad de Granada, llama "comunidades profesionales docentes" (es decir, a que se echen la mano unos a otros, aprendan de las mejores prácticas, compartan sus problemas, encuentres soluciones en cada contexto).

    Y sí, Alessia... en sentido estricto, ateniéndonos al espíritu de la ley (leer su preámbulo), el enfoque competencial debería regir el funcionamiento del sistema, de manera que las asignaturas son unidades curriculares (y temporales) a través de las cuales las competencias se desarrollan (y no a la inversa, es decir, las competencias solo son aquello que debe suceder en el marco de tal o cual asignatura). Eso en teoría. Pero si preguntamos a la puerta de un cole, a los papás, o los niños, qué competencias clave están cursando, las caras de "what?!" están aseguradas. En cambio, pocos dudarían al contarnos en qué curso o qué clase (asignatura) han tenido ese día. El peso de la tradición es inmenso. De manera que una de las críticas que recibe la LOMLOE es que los cambios que está generando son más "cosméticos", de lenguaje pedagógico, que de práctica educativa. Mientras que otra crítica es la contraria: están cambiando demasiadas cosas de manera demasiado radical... cuando los cambios que muchas veces valen la pena requieren un ritmo y un cuidado y un acompañamiento y un financiamiento diferente.

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    1. He leído la entrada y me ha quedado todo bastante claro pero no he entendido bien el concepto de "perfil de salida" ¿podrías explicármelo Sergio?

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  4. Al leer esta entrada me ha venido a la cabeza este fragmento del libro de Gregorio Luri, 'La escuela no es un parque de atracciones'. Leyendo sobre la importancia de las competencias en la LOMLOE rescato y comparto este fragmento del libro: ''Hemos olvidado la fértil diferencia que encontraban los clásicos entre studiositas y curiositas. La studiositas es el apetito intelectual de quien ve en el mundo dones que conocer, comprender y disfrutar; mientras que la curiositas solo se interesa por lo manipulable. El estudioso vive en un mundo de dones; el curioso en un mundo de objetos.'' (G.Luri, 2020, p.14).

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